Euro: El proyecto europeo del euro digital ha dado un paso más adelante. El Comité Económico y Monetario del Parlamento Europeo apoyó las normas según las cuales la nueva forma digital de dinero emitida por el Banco Central Europeo debería funcionar online y offline, proteger la privacidad de los usuarios y, al mismo tiempo, no amenazar la estabilidad del sistema bancario.
El euro digital cobra vida nuevamente como uno de los temas más importantes de las finanzas europeas. No se trata de otra criptomoneda en el sentido común de la palabra ni de una stablecoin emitida por una empresa privada. Sería una forma digital de dinero del banco central, es decir, una llamada CBDC. La Unión Europea la presenta como un complemento al efectivo y a los pagos con tarjeta, no como su sustituto.
El Comité Económico y Monetario del Parlamento Europeo aprobó el martes su postura sobre el paquete de normas para el euro digital con 43 votos a favor y 14 en contra. La votación aún no significa la aprobación final de toda la legislación, pero es una señal política importante. El Parlamento Europeo mostró claramente cómo se imagina los parámetros básicos del futuro medio de pago digital.
El ponente de la propuesta, Fernando Navarrete Rojas, destacó tras la votación que el objetivo del paquete es proteger la libertad de los ciudadanos para decidir cómo quieren pagar. Según él, el euro digital debe «complementar, nunca sustituir» el efectivo. Precisamente esta frase es fundamental para todo el proyecto. Las instituciones europeas llevan tiempo intentando disipar los temores de que la introducción del euro digital abra el camino a la retirada de billetes y monedas.
Contenido del artículo:
- Digitální euro má fungovat i bez internetu
- Soukromí má být jedním z pilířů návrhu
- Bez úroků a s limity držby
- Základní služby zdarma, další služby za omezené poplatky
- Do distribuce se mají zapojit banky i regulované kryptofirmy
- Start se čeká nejdříve za několik let
- Evropa zároveň připravuje vlastní stablecoin
- Souboj o budoucnost digitálních peněz
El euro digital debe funcionar incluso sin internet
La propuesta aprobada prevé que el euro digital será emitido por el Banco Central Europeo y que será utilizable en dos modos. Los pagos online funcionarían a través del sistema de cuentas, de forma similar a los pagos digitales actuales a través de una cuenta bancaria o una aplicación de pago. Pero el modo offline es más interesante.
Los pagos offline se basarían en el almacenamiento local del dinero en el dispositivo. Prácticamente, el euro digital en esta forma se comportaría de manera similar al efectivo. El usuario podría pagar incluso sin conexión a internet, pero al mismo tiempo asumiría el riesgo de pérdida. Si perdiera el dispositivo en el que tiene almacenado el dinero digital offline, podría perder estos fondos de la misma manera que cuando pierde una cartera con billetes.
Precisamente la función offline es uno de los puntos con los que la Unión Europea quiere diferenciarse de los pagos digitales convencionales. Estos dependen hoy en día generalmente de internet, de la infraestructura de pago de los bancos, las empresas de tarjetas o las empresas tecnológicas. El euro digital debería ofrecer una alternativa que esté disponible incluso en situaciones en las que los pagos digitales convencionales fallen.
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La privacidad debe ser uno de los pilares de la propuesta
Gran parte del debate en torno al euro digital se refiere a la privacidad. Los críticos de las CBDC temen que una moneda digital del banco central pueda llevar a un mayor control de los pagos por parte del Estado o de las instituciones. Por ello, el Parlamento Europeo incluyó en la propuesta los principios de protección de la privacidad desde el mismo diseño del sistema.
Según la posición aprobada, deben incorporarse al euro digital mecanismos que limiten el tratamiento de datos personales al mínimo necesario. Según la propuesta, el Banco Central Europeo no debería tener acceso a los datos de identificación personal de los usuarios. En las transacciones también se prevé el uso de tecnologías avanzadas que permitan verificar el pago sin revelar datos innecesariamente.
Sin embargo, esto no significa que el euro digital será anónimo en el mismo sentido que el efectivo en todas las situaciones. La diferencia entre pagos online y offline será clave para la protección de la privacidad. El modo offline debe ser el más cercano al efectivo, mientras que los pagos online deberán funcionar en un entorno financiero regulado.
Sin intereses y con límites de tenencia
El euro digital no debe ser un producto de inversión ni una cuenta de ahorro digital. Según la propuesta, no generará intereses y los usuarios no podrán obtener ganancias con él. Tampoco debería estar gravado con intereses negativos. El objetivo es que el euro digital sirva para pagar, no para trasladar grandes volúmenes de dinero de los bancos comerciales al banco central.
Precisamente por eso también se prevén límites de tenencia. Cada individuo podría mantener solo una determinada cantidad de euros digitales. Según la propuesta, el límite superior concreto lo establecería la Comisión Europea sobre la base de la recomendación del Banco Central Europeo y lo revisaría regularmente. El propósito de los límites es evitar una situación en la que la gente retire masivamente dinero de las cuentas bancarias corrientes y lo transfiera al euro digital.
Para las empresas, las normas deben ser aún más estrictas. Las empresas no podrían mantener euros digitales normalmente como saldo. La excepción sería únicamente la recepción de pagos a corto plazo, por ejemplo, durante un período de 24 horas. Con esto también, la UE quiere evitar que el euro digital se transforme de instrumento de pago en una alternativa a los depósitos bancarios.
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Servicios básicos gratuitos, servicios adicionales con comisiones limitadas
La propuesta prevé que los servicios básicos relacionados con el euro digital sean gratuitos para los usuarios. Sin comisión debe ser, por ejemplo, la apertura de una cuenta, el acceso a los fondos o los pagos habituales. Las transacciones offline deben ser completamente gratuitas.
Los proveedores de servicios de pago podrían cobrar comisiones por servicios no estándar, pero estos también deberían estar limitados. La propuesta prevé el establecimiento de topes para algunas comisiones entre comerciantes y proveedores. El euro digital debe ser utilizable normalmente incluso para personas que no quieren pagar por el acceso básico al dinero digital.
En la distribución deben participar bancos y criptoempresas reguladas
El euro digital no debería ser distribuido únicamente directamente a través del Banco Central Europeo. La propuesta prevé un modelo más amplio en el que participen bancos, proveedores de servicios de pago, instituciones de dinero electrónico, correos y también proveedores regulados de servicios con criptoactivos.
Esto es importante también para el mercado de criptomonedas. La UE señala así que no quiere separar el euro digital de la infraestructura emergente de activos digitales, pero al mismo tiempo insiste en que las entidades involucradas operen bajo supervisión y dentro del marco regulatorio.
Según la propuesta, la mayoría de los comerciantes de la eurozona deberían aceptar el euro digital. Las excepciones incluirían, por ejemplo, algunas pequeñas empresas y autónomos que tampoco aceptan otros pagos digitales. La propuesta también aborda situaciones en las que un comerciante podría rechazar temporalmente el euro digital, por ejemplo, durante un corte de electricidad.
Se espera el lanzamiento dentro de varios años como mínimo
Aunque el comité del Parlamento Europeo hizo avanzar la propuesta, el euro digital aún no es una realidad. El Banco Central Europeo debe completar las normas técnicas, construir la infraestructura, realizar pruebas piloto y acordar las responsabilidades de los distintos actores antes de un posible lanzamiento. Solo después de la aprobación de la legislación final seguiría un período de preparación de al menos dos años.
El Banco Central Europeo comenzó a preparar los fundamentos del proyecto del euro digital en 2020. Sin embargo, el proyecto se ha enfrentado repetidamente a retrasos, entre otras cosas debido a la legislación pendiente. Según las declaraciones de los representantes del BCE hasta la fecha, se espera que el lanzamiento real del euro digital se produzca como pronto alrededor de 2029.
Europa prepara también su propia stablecoin
El euro digital no es el único proyecto con el que Europa intenta fortalecer su posición en el mundo de los pagos digitales. Junto al proyecto público del banco central, avanza también la iniciativa privada Qivalis. Este consorcio bancario europeo está trabajando en una stablecoin regulada vinculada al euro.
Qivalis ha crecido en las últimas semanas hasta alcanzar 37 instituciones miembro tras la incorporación de 25 bancos de 15 países. Entre los nuevos miembros se encuentran ABN AMRO, Rabobank, Nordea o Intesa Sanpaolo. El consorcio con sede en Ámsterdam tiene como objetivo lanzar la stablecoin en la segunda mitad de 2026.
El presidente del consejo de supervisión de Qivalis, Howard Davies, declaró sobre el proyecto que no se trata solo de construir infraestructura de pagos. La ambición es, según él, incorporar en la nueva generación de dinero digital los principios europeos de protección de datos, estabilidad financiera y regulación.
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La batalla por el futuro del dinero digital
Las iniciativas europeas llegan en un momento en que el mercado de stablecoins está dominado por tokens vinculados al dólar estadounidense. Según datos de CoinGecko, las stablecoins en dólares representan la abrumadora mayoría del mercado. Esto es un problema estratégico para las instituciones europeas. Si las finanzas digitales y los pagos blockchain permanecieran casi exclusivamente dependientes del dólar, Europa desempeñaría solo un papel secundario en la nueva infraestructura de pagos.
El euro digital y la stablecoin en euros no son necesariamente competidores. Más bien representan dos caminos diferentes hacia el mismo objetivo: fortalecer el control europeo sobre los pagos digitales y ofrecer una alternativa a las redes de pago estadounidenses, las stablecoins en dólares y las empresas tecnológicas globales.
En este contexto, Rojas señaló que Europa no tiene que elegir entre el euro digital y las soluciones de pago privadas. Según él, necesita ambas. La infraestructura existente debe utilizarse donde tenga sentido, y los nuevos estándares deben estar abiertos a bancos, empresas de pagos y actores innovadores.
Para el usuario común esto significa una sola cosa: el dinero digital en Europa está pasando gradualmente del ámbito de los debates y proyectos piloto a la preparación legislativa y tecnológica. El euro digital aún no está a la vuelta de la esquina, pero tras la última votación está un poco más cerca de la realidad.
