Bolivia está considerando incorporar la stablecoin Tether, conocida por su sigla USDT, en su sistema nacional de pagos. Si el gobierno aprueba el marco en preparación, el token digital vinculado al dólar estadounidense podría funcionar en la práctica junto al boliviano boliviano y al propio dólar.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia, José Gabriel Espinoza, señaló en una conferencia de prensa el lunes 13 de julio que el gobierno está evaluando la posibilidad de permitir que USDT circule «como una moneda más». Sin embargo, aún no se trata de una decisión definitiva ni del reconocimiento automático del estatus de moneda de curso legal. La propuesta todavía se encuentra en fase técnica y regulatoria.
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USDT podría servir para pagos, ahorro y comercio
Según el portal CriptoNoticias, la reforma en preparación podría reconocer USDT para transacciones cotidianas, ahorro de fondos y pagos comerciales. De esta manera, personas y empresas no tendrían que depender únicamente de efectivo en dólares o servicios de bancos tradicionales.
USDT pertenece al grupo de las llamadas stablecoins. Su valor está diseñado para replicar el dólar estadounidense, de modo que un token suele negociarse aproximadamente por un dólar. A diferencia del bitcoin, por lo tanto, no se utiliza principalmente como un activo especulativo con un precio altamente volátil. En países con escasez de divisas o una moneda local debilitada, puede funcionar como un dólar digital accesible a través de una billetera de criptomonedas.
Tether es actualmente la stablecoin más grande del mundo. La capitalización de mercado de USDT supera los 184 mil millones de dólares, lo que la posiciona también entre los mayores activos criptográficos en general.
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A Bolivia se le están acabando los dólares físicos
El interés en las stablecoins en Bolivia está relacionado principalmente con la escasez prolongada de dólares estadounidenses. El dólar se utiliza comúnmente en el país sudamericano junto a la moneda nacional, por ejemplo, en la importación de bienes, formación de ahorros o transacciones comerciales mayores.
Bolivia desde 2011 mantuvo un tipo de cambio oficial de 6,86 bolivianos por dólar en la compra y 6,96 bolivianos en la venta. Sin embargo, la escasez de reservas de divisas gradualmente provocó que el banco central no pudiera satisfacer la demanda de dólares.
Por lo tanto, en el país se expandió un mercado de cambio paralelo, en el que el dólar se vendía significativamente más caro que según el tipo de cambio oficial. En junio de 2026, el gobierno abandonó después de quince años la vinculación fija de la moneda al dólar y pasó a un régimen de tipo de cambio más flexible. El nuevo tipo de cambio en el momento del cambio rondaba los 9,73 bolivianos por dólar.
Precisamente la diferencia entre el precio oficial y el precio real disponible del dólar fortaleció la demanda de alternativas digitales. Los usuarios pueden obtener USDT a través de plataformas de criptomonedas o negociando directamente entre sí, sin necesidad de billetes en dólares.
Por lo tanto, la stablecoin se utiliza cada vez más en Bolivia no solo como una forma de proteger los ahorros del debilitamiento del boliviano, sino también para pagar, recibir dinero del extranjero o liquidar bienes importados.
De la prohibición de criptomonedas a su integración en los bancos
La posible incorporación de USDT en el sistema de pagos representaría otro giro significativo en el enfoque boliviano hacia las criptomonedas. Los activos digitales estuvieron prohibidos en el país hasta junio de 2024, cuando el banco central levantó la prohibición.
Posteriormente, el volumen de transacciones de criptomonedas comenzó a crecer rápidamente. Según datos del banco central de Bolivia, el valor de las transacciones realizadas a través de canales electrónicos monitoreados y herramientas para activos virtuales aumentó de 46,5 millones de dólares en la primera mitad de 2024 a 294 millones de dólares en el mismo período de 2025. El aumento así superó el 530 por ciento.
El nuevo gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el cargo en noviembre de 2025, quiere ir aún más lejos. Su administración anunció que tiene la intención de integrar gradualmente los activos digitales en el sistema financiero formal.
Gracias a esto, los bancos podrían ofrecer productos vinculados a criptomonedas, como cuentas mantenidas en stablecoins, tarjetas de pago o préstamos denominados en activos digitales. El ministro Espinoza ya indicó en noviembre que el gobierno quiere iniciar la integración precisamente a través de las stablecoins.
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El obstáculo son las reglas contra el lavado de dinero
La posible expansión de los pagos en USDT, sin embargo, requerirá una regulación detallada. Espinoza enfatizó principalmente la necesidad de controles sólidos contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.
Bolivia todavía se encuentra en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional FATF. En ella se incluyen países cuyos sistemas de lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo presentan deficiencias estratégicas y están sujetos a una supervisión internacional intensificada. El FATF mantuvo a Bolivia entre las jurisdicciones monitoreadas en junio de 2026.
Por lo tanto, el gobierno tendrá que resolver, por ejemplo, la verificación de usuarios, la supervisión de los proveedores de servicios de criptomonedas y la forma en que se reportarán las transacciones sospechosas a las autoridades. Solo entonces USDT podría convertirse en una parte común del entorno oficial de pagos.
Por las criptomonedas ya han fluido miles de millones de dólares
El alcance del uso de criptomonedas en Bolivia es según la firma de análisis Chainalysis sustancialmente mayor de lo que muestran únicamente las transacciones registradas por las instituciones financieras nacionales.
En el período de julio de 2024 a junio de 2025, el valor estimado de las transacciones de criptomonedas asociadas con Bolivia alcanzó los 14,8 mil millones de dólares. El país así se posicionó entre los mercados de criptomonedas más significativos de América Latina, a pesar de tener una economía sustancialmente menor que Brasil, Argentina o México.
El dato de Chainalysis incluye una actividad más amplia registrada en las blockchains, mientras que las estadísticas del banco central solo rastrean transacciones seleccionadas realizadas a través de canales electrónicos regulados. Por lo tanto, ambas cifras no pueden compararse directamente.
Sin embargo, muestran la misma tendencia: los activos digitales ya no son solo una inversión para parte de los habitantes bolivianos. Se están convirtiendo en una herramienta financiera práctica que reemplaza a los dólares difíciles de obtener.
La decisión puede influir en otros países de la región
Si Bolivia efectivamente incorpora USDT en su sistema nacional de pagos, será uno de los ejemplos más destacados de adopción oficial de stablecoins en América Latina. A diferencia de El Salvador, que en el pasado apostó por bitcoin, el modelo boliviano se basaría principalmente en la demanda de un sustituto digital estable del dólar estadounidense.
La implementación de USDT por sí misma no resolverá la escasez de reservas de divisas ni los problemas estructurales de la economía boliviana. Sin embargo, podría facilitar a los habitantes y empresas el acceso al valor del dólar, abaratar algunos pagos y transferencias y llevar parte del mercado de criptomonedas ya existente bajo la supervisión de los reguladores.
La forma final de las reglas ni la fecha de posible lanzamiento aún no se conocen. Sin embargo, el simple debate ya muestra cuán rápidamente está cambiando la posición de las stablecoins. En Bolivia, que hace apenas dos años prohibía las transacciones de criptomonedas, USDT ahora puede convertirse en una parte común de los pagos, el comercio y los ahorros.
