La semana pasada trajo a los inversores una combinación inesperadamente fuerte de eventos: bitcoin volvió por encima de niveles importantes, las acciones europeas revivieron y los datos estadounidenses del mercado laboral paradójicamente ayudaron al ánimo en las bolsas. Sin embargo, bajo la superficie se acumula un riesgo que puede ser mucho más importante para los mercados globales que el crecimiento a corto plazo de los índices: el yen japonés, que se debilita drásticamente.
Podría interesarle: ¿Cómo elegir el exchange correcto para operar sus criptomonedas?
La macroeconomía juega un juego extraño con los inversores
El mercado laboral estadounidense envió una señal contradictoria. Por un lado, el número de vacantes laborales sigue siendo alto, lo que sugiere que las empresas todavía están buscando nuevos empleados. Por otro lado, sin embargo, la contratación real se está desacelerando y las revisiones de datos previos muestran que la economía no es tan fuerte como parecía hace poco.
Precisamente esta combinación de datos más débiles, pero no catastróficos, favorece a los mercados. Los inversores comenzaron a creer que la Fed no tendrá razón suficiente para un nuevo endurecimiento agresivo de la política monetaria. El resultado fue un aumento de las acciones y de bitcoin, al que ayudó la idea de tasas más estables y una liquidez más favorable.
Siga leyendo: Reseña de Anycoin
El yen japonés como fuente silenciosa de nerviosismo global
Mientras la atención de los inversores se dirigía principalmente a los datos estadounidenses, el petróleo y los índices bursátiles, el yen japonés continuó debilitándose a niveles que ya no pueden considerarse como un problema local. Una moneda débil ciertamente ayuda a los exportadores, pero al mismo tiempo encarece las importaciones de energía, materias primas y tecnologías. Japón se encuentra así en una trampa incómoda entre la necesidad de proteger su moneda y el riesgo de intervenciones en los mercados globales.
Si Tokio comienza a intervenir masivamente de nuevo, podría verse obligado a vender parte de sus activos en dólares, incluidos los bonos del Tesoro estadounidense. Esto podría elevar sus rendimientos y transferir presión también a las acciones, especialmente a los títulos tecnológicos caros. Para bitcoin, tal entorno podría significar primero volatilidad, pero más tarde también respaldo, si los bancos centrales tuvieran que calmar el sistema financiero nuevamente. Precisamente por eso, los inversores y analistas de empresas como BITmarkets observarán atentamente en las próximas semanas no solo el gráfico de bitcoin, sino también la evolución del yen.
