Las criptomonedas en Europa se están desplazando gradualmente desde los márgenes del sistema financiero hacia los servicios bancarios convencionales. Una nueva encuesta de la empresa Börse Stuttgart Digital muestra que los activos digitales ya están influyendo en las decisiones de los clientes sobre en qué banco quieren tener su dinero. Sin embargo, se enfrentan a una desconfianza persistente y a la incertidumbre regulatoria.
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Las criptomonedas como factor en la elección del banco
Según la encuesta, en la que participaron aproximadamente 6.000 inversores de Alemania, Italia, España y Francia, hasta el 35% de los encuestados consideraría cambiar de banco si otra institución ofreciera un mejor acceso a las criptomonedas. Los activos digitales están comenzando a desempeñar un papel no solo como instrumento de inversión, sino también como criterio en la elección del socio financiero.
Al mismo tiempo, casi uno de cada cinco inversores espera que su banco principal ofrezca la posibilidad de invertir en criptomonedas durante los próximos tres años. Esto sugiere que las criptomonedas se están convirtiendo gradualmente en parte de la relación bancaria estándar, al menos para una parte de los clientes que están abiertos a los activos digitales.
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La regulación y la falta de información frenan la adopción
A pesar del creciente interés, las criptomonedas todavía se enfrentan a barreras fundamentales. Hasta el 76% de los encuestados considera que el mercado de criptomonedas está insuficientemente regulado y más del 60% de los inversores se sienten mal informados sobre este ámbito.
Precisamente la combinación de incertidumbre regulatoria y baja educación financiera en el área de activos digitales ralentiza su aceptación más amplia entre los usuarios comunes.
MiCA fortalece la confianza de los inversores
La legislación europea está intentando cambiar la situación. El Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), que entró en pleno vigor el 30 de diciembre de 2024, tiene como objetivo unificar las normas para los servicios de criptomonedas en toda la Unión Europea.
Según la encuesta, casi el 50% de los inversores afirmó que precisamente MiCA aumentó su confianza en las criptomonedas y las hizo «más seguras y atractivas».
«La confianza y una regulación clara son fundamentales para la siguiente fase de adopción de criptomonedas en Europa. MiCA aporta la transparencia y la seguridad jurídica que los inversores esperan», declaró Matthias Voelkel, CEO del grupo Börse Stuttgart.
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Las finanzas tradicionales se abren gradualmente a las cripto
Los resultados llegan en un momento en que las instituciones financieras tradicionales en Europa están ampliando gradualmente sus actividades en el ámbito de las criptomonedas. Börse Stuttgart Digital, por ejemplo, anunció ya en enero de 2025 que, como primer proveedor alemán, obtuvo una licencia paneuropea según MiCA a través de su división de custodia. Con ello se posicionó entre los proveedores regulados de infraestructura para bancos, corredores y gestores de activos.
El mayor interés en cripto está en España
La encuesta también muestra diferencias entre los distintos países. La tasa de adopción de criptomonedas más alta la tiene España, donde casi el 28% de los inversores posee activos digitales. Le sigue Alemania con el 25%, Italia con el 24% y Francia con el 23%.
En total, el 25% de los encuestados indicó que ya ha invertido en criptomonedas, y el 36% planea realizar más inversiones durante los próximos cinco años. El interés en los activos digitales persiste a pesar de las fluctuaciones del mercado.
Europa se mantiene al día con el mercado global
Según el informe de Chainalysis de octubre de 2025, Europa se encuentra entre las regiones criptomonetarias más importantes. El mayor volumen de transacciones se registró en Rusia con un valor de 376.000 millones de dólares entre julio de 2024 y junio de 2025. Le sigue el Reino Unido con 273.000 millones de dólares y Alemania con 219.000 millones de dólares.
De los datos se desprende que las criptomonedas se están imponiendo cada vez más en Europa, tanto a nivel de inversores individuales como en el marco de la infraestructura financiera.
