Colombia quiere minar Bitcoin. El presidente Petro ve una oportunidad en la energía barata y una región desatendida

El presidente colombiano Gustavo Petro ha abierto un debate que podría transformar significativamente no solo el sector energético del país, sino también su posición en el mapa mundial de las criptomonedas. Según él, la costa caribeña de Colombia tiene el potencial de convertirse en un nuevo centro para la minería de Bitcoin, gracias a los excedentes de energía renovable que actualmente no se utilizan.

Contenido del artículo:

¿El Caribe en lugar de Silicon Valley? Petro apuesta por la energía

Petro declaró en una publicación en la red social X que ciudades como Barranquilla, Santa Marta o Riohacha podrían albergar granjas de minería. Estas utilizarían principalmente fuentes de energía limpia, que Colombia produce en abundancia.

Según el Banco Mundial, hasta el 75% de la electricidad del país proviene de fuentes renovables, lo que representa más del doble del promedio mundial. Es precisamente esta combinación —energía barata y relativamente limpia— lo que hace de Colombia un candidato atractivo para los mineros que buscan nuevas ubicaciones fuera de los centros tradicionales. «Es un impulso enorme para el desarrollo del Caribe», dijo Petro, agregando que la comunidad indígena Wayúu también podría unirse al proyecto como copropietaria.

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Inspiración de Paraguay: cómo convertir la electricidad en un negocio

Sin embargo, Colombia no quiere aventurarse por un camino inexplorado. Petro hace referencia abiertamente a las experiencias de países como Paraguay o Venezuela, que ya han logrado atraer mineros gracias a la energía barata. Paraguay actualmente posee aproximadamente el 4,3% del hashrate global y se encuentra entre los cuatro países mineros más grandes del mundo, junto con EE.UU., Rusia y China.

La clave del éxito es el excedente de electricidad de las plantas hidroeléctricas, que de otro modo no se utilizaría. En este modelo, la minería de Bitcoin funciona así como una forma de «convertir» la energía en un flujo financiero. Según los analistas, este enfoque podría tener un impacto significativo, particularmente en economías emergentes.

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Una nueva oportunidad mientras los mineros se relocalizan

El interés en nuevas ubicaciones también está siendo impulsado por un cambio en la estrategia de las principales empresas mineras. En EE.UU., estas compañías están trasladando cada vez más parte de su capacidad hacia la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento, que ofrecen márgenes más altos.

Esto abre la puerta para que países con energía más barata ganen una mayor participación del hashrate global. Y Colombia, en particular, quiere aprovechar esta oportunidad.

Petro también enfatiza que la minería de criptomonedas debe basarse en fuentes de energía renovables. Critica los modelos que dependen de combustibles fósiles, que según él contribuyen a la crisis climática. Colombia está tratando así de posicionarse como una «alternativa verde» en la industria cripto, lo que podría ser un argumento de venta clave tanto para inversores como para el público.

La política puede importar más que la energía

Sin embargo, todo el plan tiene un gran inconveniente: el tiempo. El mandato de Petro termina en agosto y, debido a límites constitucionales, el presidente no puede postularse para la reelección. El futuro del proyecto será decidido por el próximo gobierno. Los favoritos en las elecciones —el senador Iván Cepeda Castro y el abogado Abelardo de la Espriella— aún no han hecho declaraciones significativas sobre Bitcoin o los activos digitales.

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Šimon Hauser
Šimon Hauser es un periodista financiero checo especializado en criptomonedas, fintech y mercados de capitales globales. Con un profundo conocimiento de la economía digital y las estrategias de inversión, ayuda a los lectores a comprender la transformación del sector financiero. Sus análisis conectan regularmente las innovaciones tecnológicas con el impacto real en la inversión moderna.