Gracias al ajuste algorítmico de la dificultad de la minería. Este mecanismo garantiza que los nuevos bitcoins se emitan a un ritmo estable y que la minería se ajuste a la capacidad de la red. De este modo, el bitcoin evita una producción excesiva que podría provocar una caída repentina del precio y, al mismo tiempo, mantiene la estabilidad a largo plazo de su oferta.
Máximo histórico de dificultad de minería
El análisis muestra que la dificultad de minería del bitcoin alcanzó esta semana un récord de 127,6 billones. Este aumento refleja la mayor potencia de cálculo dedicada a la seguridad de la red, lo que es una prueba directa del creciente interés e inversión en la minería. Sin embargo, se espera que, con el próximo ajuste de la dificultad el 9 de agosto, se produzca un ligero descenso que refleje el rendimiento actual de los mineros.
Según datos de CryptoQuant, la dificultad descendió a 116,9 billones en junio, pero en la segunda mitad de julio la tendencia se invirtió y la dificultad volvió a su trayectoria de crecimiento a largo plazo. Esta evolución demuestra que la red bitcoin sigue siendo extremadamente fuerte y resistente a las fluctuaciones de rendimiento a corto plazo.
Stock-to-flow: resistencia a las variaciones de precios
El modelo stock-to-flow compara la oferta total de un activo con la cantidad de nueva oferta que aportan los mineros. Una ratio más alta significa que el activo es menos sensible a las fluctuaciones de precios provocadas por una producción excesiva. La plata tiene una proporción menor que el oro, lo que hace que el aumento de su precio atraiga rápidamente a nuevos mineros y productores, que inundan el mercado y reducen el precio.
El bitcoin tiene una proporción stock-to-flow aún mayor que el oro: aproximadamente el 94 % de la oferta máxima de 21 millones de monedas ya está en circulación. Gracias a un límite fijo y a un mecanismo de ajuste de la dificultad, la minería se adapta a la potencia de cálculo disponible para mantenerse estable. Esto protege al mercado de caídas repentinas de los precios y garantiza que la producción de nuevos bitcoins nunca supere el ritmo establecido por el protocolo.
