La diferencia entre el precio de los futuros y el precio al contado del bitcoin ha caído a valores negativos, lo que indica un cambio significativo en la actitud de los operadores hacia la reducción del riesgo. Por primera vez desde marzo, los futuros se negocian por debajo del precio al contado, lo que elimina la prima habitual, típica de un mercado con alta demanda de posiciones apalancadas. Este cambio indica que, a corto plazo, los inversores consideran el riesgo menos atractivo y esperan una evolución más débil de los precios.
El diferencial negativo muestra una presión bajista, pero la historia sugiere un posible cambio de tendencia
El diferencial negativo suele aparecer durante el cierre de posiciones o cuando el mercado se prepara para un periodo de mayor volatilidad. El bitcoin se encuentra actualmente en la denominada «zona base», que suele estar asociada a una mayor presión de venta y a una gestión más cautelosa de la exposición. Las medias móviles de siete y treinta días apuntan a la baja, lo que confirma el predominio de los bajistas, pero los datos históricos muestran que estas situaciones a menudo precedieron a la formación de días locales durante los ciclos alcistas.
Sin embargo, si las condiciones comienzan a parecerse a la evolución de enero de 2022, la misma señal podría indicar el comienzo de una caída más profunda. Un indicador importante del cambio de sentimiento sería el retorno del diferencial por encima del 0-0,5 %, lo que indicaría una estabilización. Al mismo tiempo, la relación de apalancamiento en el mercado de futuros se está desplazando hacia el 0,3, lo que significa una estructura de mercado más saludable, un menor riesgo de liquidaciones y una base más sólida para una posible reanudación del crecimiento.
Las transacciones bursátiles internas respaldan la perspectiva bajista
Según el analista Pelin Ay, el fuerte aumento de las transferencias internas en las bolsas también contribuye a la narrativa bajista actual. Estas transacciones, aunque no son un indicador directo de las ventas, se correlacionan a largo plazo con las fases turbulentas del mercado y los movimientos significativos de los grandes participantes. Los analistas de BITmarkets señalan que el final de 2024 y el comienzo de 2025 mostraron un patrón claro: durante las rápidas subidas de precios, la actividad de las transferencias internas aumenta, lo que posteriormente da lugar a importantes correcciones de precios.
A principios de noviembre, la actividad superó con creces los valores habituales de 5-10 y coincidió en el tiempo con la caída del bitcoin de más de 110 000 dólares a unos 90 000 dólares. La combinación del diferencial negativo, el aumento de las transacciones internas y la aceleración del impulso bajista crea así un entorno en el que parece probable que el bitcoin continúe buscando su mínimo de mercado.
