A principios de la semana pasada, existía el temor de que se intensificara la tensión entre Estados Unidos y China. Estos temores no se confirmaron y los mercados se calmaron después de que Donald Trump instara a China a continuar comprando soja estadounidense. La reacción de los inversores fue negativa, pero sin pánico. Durante las negociaciones comerciales, este tipo de noticias se convierten en una herramienta habitual de negociación.
Negociaciones de paz y repercusión en la industria armamentística
Tras la firma del acuerdo de paz entre Israel y Hamás, Trump se centró en las negociaciones con Vladimir Putin, que deberían tener lugar en Budapest. Quizás así añada otro éxito pacífico a su lista. Sin embargo, esta noticia provocó una caída de las acciones de las empresas armamentísticas, como Rheinmetall, que se debilitó más de un 11 %.
Aunque el fin de los conflictos no es una buena noticia para el sector armamentístico, a largo plazo puede traer nuevas oportunidades de inversión. A pesar de los esfuerzos por la paz, el mundo seguirá siendo un lugar inestable en los próximos años.
Criptomonedas: el bitcoin se mantiene a flote
El precio del bitcoin ronda actualmente los 109 000 dólares, lo que supone una caída semanal del 3,35 %. Durante la semana, incluso cayó hasta los 104 000 dólares, un nivel que, de romperse de forma permanente, significaría la entrada en una fase bajista. Sin embargo, la rápida recuperación ha reavivado la esperanza de que el punto álgido del ciclo de halving aún esté por llegar.
El futuro del bitcoin depende ahora principalmente de la política de la Fed y de la postura de Donald Trump, cuya retórica favorable a las criptomonedas podría volver a animar el mercado. El nivel clave de soporte sigue siendo la barrera de los 108 000 dólares, cuyo mantenimiento determinará la dirección futura. Si la Fed decidiera acelerar el ritmo de reducción de los tipos de interés, podría provocar una nueva ola de crecimiento no solo para el bitcoin, sino también para el mercado de las criptomonedas en general. El resurgimiento del interés de los inversores podría confirmar que, incluso tras un breve periodo de debilidad, el bitcoin sigue siendo un símbolo de la resistencia digital y la fe en el futuro de las finanzas descentralizadas.
