Los inversores deben tomar nota: la segunda mitad de 2025 podría ser desfavorable para los mercados de valores y de criptomonedas. El analista Mike McGlone, de Bloomberg Intelligence, advierte de una posible caída del 50 % en los precios de los activos de riesgo. El debilitamiento de los datos del mercado laboral, la incertidumbre geopolítica y los indicadores técnicos sugieren que se avecina un periodo en el que las inversiones más seguras, como el oro o los bonos del Estado, obtendrán un rendimiento significativamente superior al de las acciones.
El sentimiento inversor está cambiando: el riesgo ya no es atractivo
Si bien el comienzo de 2025 estuvo acompañado de una ola de crecimiento, agosto trajo los primeros signos graves de desaceleración. El índice S&P 500 cayó un 1,6 % y los inversores se mostraron preocupados no solo por las nuevas políticas arancelarias de EE. UU., sino también por las decepcionantes cifras de empleo. El optimismo del mercado ha dado paso a la cautela y el capital está empezando a desplazarse hacia sectores más defensivos.
McGlone destaca que el entorno actual favorece a los activos de menor riesgo. El oro y los bonos estadounidenses obtuvieron mejores resultados que muchas acciones y criptomonedas en la primera mitad del año. A pesar del entorno macroeconómico favorable, estas últimas aún no han logrado recuperarse del estancamiento.
Señales de los gráficos: la volatilidad aumenta, el oro se fortalece
Según los indicadores técnicos, las perspectivas son inciertas, pero ciertamente no tranquilas. El índice de volatilidad VIX sigue elevado y la relación entre el precio del oro y el índice S&P 500 está aumentando gradualmente, lo que, según los datos históricos, suele ser precursor de una corrección mayor. Tendencias similares se observaron, por ejemplo, antes de la crisis de 2008 y durante las caídas del año pandémico 2020.
En su análisis, McGlone también señala el estancamiento del índice Bloomberg Galaxy Crypto, que no ha registrado movimientos significativos desde principios de año. Sin embargo, la calma en el mercado de las criptomonedas no suele ser un presagio de estabilidad, sino más bien de tensión antes de una gran oscilación. Si se repiten los patrones del pasado, 2025 podría marcar el comienzo de una nueva fase significativamente defensiva del ciclo de inversión.
