Apple, Google, X y Airbnb están negociando con empresas de criptomonedas para incorporar las stablecoins en sus sistemas de pago. El objetivo es acelerar las transacciones, reducir los costes y abrir nuevas posibilidades en el ámbito de las finanzas digitales.
Las empresas tecnológicas quieren stablecoins
Google, a través de su equipo Google Cloud, confirma que está estudiando el uso de stablecoins para reducir los costes de los pagos internacionales. Elon Musk ha declarado que la plataforma X está trabajando en el proyecto X Money en colaboración con Visa, y que está considerando la posibilidad de incorporar stablecoins y colaborar con Stripe para procesar estas transacciones. Según algunas fuentes, Apple planea integrar las stablecoins en Apple Pay a partir de enero del próximo año y ha mantenido conversaciones al respecto con Matt Cavin, de Circle.
Airbnb quiere participar en la integración a partir de 2025, cuando quiere ofrecer pagos con stablecoins como alternativa a las redes de tarjetas tradicionales, como Visa y Mastercard. Las cuatro empresas siguen así la tendencia marcada por otras empresas tecnológicas como Meta y Uber, que también están estudiando el potencial de las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense como solución de pago más barata y rápida.
Las stablecoins ganan fuerza
El interés de las empresas también está creciendo gracias al entorno regulatorio más favorable en Estados Unidos bajo la presidencia de Trump. Meta, por ejemplo, está estudiando si las stablecoins podrían reducir los costes de los pagos transfronterizos para los creadores de Instagram, y el director general de Uber ha confirmado que la empresa está probando las stablecoins como método de pago alternativo.
La capitalización de mercado de las stablecoins alcanzó este mes un récord de 250 000 millones de dólares y, según estimaciones de Standard Chartered, podría aumentar hasta los 2 billones a finales de 2028. La ley GENIUS Act, que establece normas claras para las stablecoins, también podría contribuir a una adopción más rápida. Si la integración tiene éxito, podría suponer un paso fundamental hacia los pagos globales, baratos y digitales de nueva generación.
